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Malvona
08 marzo, 2011
En la mañana de un domingo, por los pasillos del subte de Buenos Aires, camina Don Ramón de Almagro, tratando de ganarse la vida vendiendo sus poemas a los pasajeros.
Se hace lugar entre la gente y con voz serena ofrece a cada uno su obra. Lleva consigo una sonrisa de orgullo, porque su mujer le dijo que su poesía es la mejor del mundo.
Pasa entonces al vagón siguiente, con paciencia y espalda cansada, recitando sus versos
Por la vieja costumbre de comer
que nos hace salir cada mañana
con mis versos golpeo su ventana
disculpe, ¿qué otra cosa puedo hacer?
Malvona
23 junio, 2010
Se vieron por primera vez una mañana, en la esquina de Lavalle y Carlos Pellegrini.
Y allí comenzó su historia.
Pasearon por restaurantes, cafés y paseos de turistas, disfrutando del camino que recorrieron juntos.
Caminaron, corrieron, tropezaron y siguieron caminando.
De repente, frente a un cartel luminoso de Florida, sus miradas se cruzaron fijamente.
Ambos se dieron cuenta: el final estaba por llegar en cualquier momento.
Habían compartido un feliz instante de sus viajes, pero sabían que estaban siguiendo caminos diferentes. Tenían distintos objetivos en la vida.
Y dándose una última mirada, con total naturalidad y como completos desconocidos, ella dobló por San Martín… y él siguió derecho por Lavalle.
Y allí comenzó su historia.
Pasearon por restaurantes, cafés y paseos de turistas, disfrutando del camino que recorrieron juntos.
Caminaron, corrieron, tropezaron y siguieron caminando.
De repente, frente a un cartel luminoso de Florida, sus miradas se cruzaron fijamente.
Ambos se dieron cuenta: el final estaba por llegar en cualquier momento.
Habían compartido un feliz instante de sus viajes, pero sabían que estaban siguiendo caminos diferentes. Tenían distintos objetivos en la vida.
Y dándose una última mirada, con total naturalidad y como completos desconocidos, ella dobló por San Martín… y él siguió derecho por Lavalle.
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